Y a veces puedo escaparme a mi pueblo y de ahí partir unos kilómetros hacia el campo de mi tía Nena. Un campo con historias, obviamente, con aparecidos, luces nocturnas, magia, y sobre todo mucha calidez. No hay luz, y acaso eso termine de completar la magia de permitirnos pasar un día completamente desconectados de todo. Siempre es lindo darse esa oportunidad de disfrutar de una buena charla mirándonos a los ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario